The Rolling House for the Rolling Society, Barcelona

An urbanism of politically-activated connected-domesticities, micro parliaments that gain scale through association.

(With the support of Mies van der Rohe Fundation and Construmat)

 

Rolling House for the Rolling Society from Andrés Jaque on Vimeo.

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More than 80 million people live sharing houses only within the European Union. Erasmus apartments, fancy houses shared by posh professionals, transnational immigrants slams. Sharing dwelling is a massive and diverse phenomenon, an invisible urbanism, never attracting, so far, architects’ attention, that challenges the way homes have been thought of in the last decades.

Andrés Jaque Architects, has presented the built prototype of a shared house based on more than 100 interviews to people sharing its living space.. The ROLLING HOUSE. A design based on the knowledge contained by a community living, without awareness, like visionary architects thought in the sixties life would come to be like. Home is no longer the sweet, sweet un-political space for peace, but the very centre of public arena. Interior is no longer the place in which things are familiar to us, but the very place in which we face otherness. And home is no longer the place in which desire is been relieve, but the very scene in which we inhabit the space in-between  what present is and what we desire it to be.

Andrés Jaque Arquitectos,  presented on April 2009, the first prototype of a sharing home: The Rolling House. It’s a design in which converges the accumulated knowledge of a community that, until now, have made use of houses designed for families.

 

 

Sólo en la Unión Europea más de 80 millones de personas viven en casas compartidas. Casas Erasmus, casas caras para grupos de profesionales caprichosos, casas patera, pisos tutelados, apartamentos de trabajadores transnacionales. Compartir casa es un fenómeno masivo y diverso, un urbanismo invisible, sin arquitectos. Un urbanismo de la reutilización y del pacto que desafía la forma en que la vivienda ha sido pensada en las últimas décadas.

El proyecto Rolling House for the Rolling Society se ha desarrollado en tres capítulos: trabajo de campo, sistema y prototipo. 1.- El trabajo de campo incluye el registro y análisis de más de 100 testimonios de personas que viven o han vivido compartiendo piso en diferentes localizaciones del mundo. 2.- El sistema propone una red de rolling-invasiones urbanas, que asociadas a dispositivos existentes, permitan mantener unida en la distancia a la ciudad de los que comparten casa y no dejan de trasladarse en el territorio. 3.- El prototipo, presentado en abril de 2009 en Barcelona, permitió ensayar la construcción de un módulo atómico de Rolling House.En una especie de learning from shared-houses, el estudio de campo ha permitido detector principalmente tres principios en ellas que desafían algunas de las certidumbres de la arquitecutra doméstica:  

1er desafío: Del home sweet home al cuarto de estar como arena política.

La dialéctica público/privado pierde vigencia en las casas compartidas. La casa ha dejado de ser ese espacio despolitizado y pacífico, ajeno a las controversias públicas, para convertirse en una arena política. Espacio de permanente disputa, y punto de paso obligado de buena parte de las cuestiones políticamente debatidas. Lo personal es político.

2º desafío: la casa no es el espacio que nos es familiar, sino el fondo exótico de una vida incierta.

La casa compartida es el lugar en que encontramos la diferencia. Los otros no están fuera, sino en el mismo cuarto de estar. Las casas Erasmus son el fondo exótico del año que decidimos dedicar a cierta forma de incertidumbre cotidiana. La casa patera es el lugar en que en primera instancia se experimenta la extranjería. La casa no es el lugar en que encontrar las zapatillas que atesoramos desde años, bajo el sillón de orejas que heredamos de nuestra abuela, sino el escenario en que la diferencia se instala en esa esfera que opera como contexto de referencia[1] del resto: la cotidianeidad. 

3er desafio: lo óptimo es peor que lo disponible

Mejor que una silla de diseño es el mueble encontrado en un contenedor. Mejor que un hotel de diseño, es un piso destartalado que en su día alguien pensó para una familia convencional. La capacidad de asociación se impone a la optimización. Las condiciones que hacen posible acceder al uso, son más urgentes que los criterios del diseñador. Y el ensamblaje posibilista de lo diferente, más que la uniformidad. Las casas compartidas son mejores en la medida en que están más disponibles y son más heterogéneas, y para ello tienden a ser equipamientos desoptimizados e irregulares.